miércoles, 3 de febrero de 2016

Secretos de Hechicera - capítulo 2

Otro secretito, a disfrutar.


Capítulo 2


Ismael ejercita en su gimnasio, golpea el saco de boxeo. ¡Pif! ¡Paf...! Si fuera un enemigo estaría triturado. Sus bíceps se destacan abultados, la transpiración corre a través de sus dorsales en líneas zigzagueantes por ellos y llega hasta su cadera sujeta a unos short cortos. 
No puede sacar de su cabeza a Samira. ¿Qué relación tiene con Bastián? ¿Fue un ataque de pánico? Su deseo es hacerla suya, y simplemente, pasar a la siguiente cacería. El es así, nunca le interesó un compromiso a futuro. Matrimonio jamás. Nada de ataduras. Su cuerpo la desea a ella, y cuando la tenga saciará su anhelo y ... asunto terminado. Otra mujer ocupará su lugar. El tiene reglas y las cumple. No duerme con sus mujeres, las intima a abandonar su cama luego de satisfacer sus deseos.
Siente pasos, gira su cuerpo y ve entrar por la puerta de cristales, a su amigo Rodrigo. Su corpachón de dos metros y su sonrisa de niño advierte a Ismael que los chismes le han llegado y va por uno cuota de burla y sarcasmos. ¡Un desquite al fín !
--¡Ey, amigo, que te han pegado duro!
Ismael tiene un pequeño corte en la ceja izquierda, producto de lo sucedido con Bastián.
Lo mira entornando los ojos y dejando el saco de boxeo, le acota:
--Sip ¿Quierés practicar conmigo?-- le propone arqueando una ceja.
--Seguro, pero no machaques mi cara ¿eh?
Sube al cuadrilátero, previo haberse vendado las manos, colocarse un líquido por el cual resbalan los golpes y se calza los guantes.
Se propinan golpes a cada uno más certero, nada de suavidad. La izquierda de Ismael es veloz, pero Rodrigo es muy ágil y se cubre, atacando por la derecha le profiere tres golpes consecutivos, sin tirarlo al suelo. 
--Tranquilo, amigo, deja un poco para el adversario.
Ismael afloja y baja las manos. Se saca los guantes e invita con un botellín de agua y le arroja una toalla a Rodrigo. Se sientan en un banco de madera y chocan ambas aguas en un brindis sin palabras.
--Cuenta, Ismael.
--Lo que sabés, más que me trae de cabeza está mujercita.
--Ups amigo, estás jodido. Está te lleva al altar.
--Noo, cuando la tenga la dejaré ir como a las otras.
--Bien,quiero conocer a su amiga Celine, ese bomboncito.
--Acompañame y te la presento.
--¿Cómo? 
--Es mi publicista y aprovecho la reunión que tengo en media hora ¿Vienes?
Asintiendo se dirigen a las duchas.
.-.-.-
Entran al edificio, retiran sus tarjetas de visitantes que una pizpireta secretaria les entrega. Toman el ascensor y sus puertas se abren y dan a una recepción, les indica una mujer de traje oscuro la puerta correspondiente. 
Golpean y con un seco ¡adelante! ingresan.
Sorprendido Ismael, endurece su mirada. La ira gana todo su cuerpo. Las miradas de él y de Samira se encuentran y el ambiente se electriza.
--¿Qué haces aquí?
--Ella es mi socia -- secamente aclara Celine--. Mientras ella mira a Rodrigo sin poder apartar la mirada.
Samira se dirige a la puerta y saluda erguida y muy tensa:-- Buenos días, señores.
Cerrada la puerta, Ismael se recupera y presenta a Rodrigo. Se nota que su amigo y Celine han conectado. Algo bueno, por fín.
Celine se sienta en el sillón, les ofrece asiento. 
--Desean un café, agua..
--Un café, por favor-- solicita Ismael.
Comienza la reunión, Celine abre su carpeta y traza un breve y punteado plan de promoción con sus variedades a elección. 
Ismael gratamente sorprendido por el trabajo tan audaz, ve con vistazo la firma de Samira.
--Celine, quiero a Samira en el club a las veintiuna horas.
-- Pero...
--Si, o no habrá contrato ... (continuará)