sábado, 23 de julio de 2016

Si decido entrar - Final

Gabriel sale del pasillo y se dirige a su oficina, la  lleva
abrazada a su costado a Ania. Su suave aliento le respira en el cuello, cuales remolinos de estremecimientos de pasión sacuden a sus músculos. Sus pectorales se hinchan de deseo produciendo una súbita erección, la cual aplaca contra el suave vientre de Ania. Mientras ella se acomoda encajando perfectamente a su cuerpo. 

Cierra con el pie la puerta y dando vuelta el curvilíneo y esbelto cuerpo de la mujer que ama; acerca sus labios a la tentadora boca de ella. Recorre mordisqueando y sorbiendo de esa dulzura que sabe a vainilla y frutos rojos. Recorre sin olvidarse nada, con su lengua penetra cada rincón; sin olvidarse de ninguno. Con un suspiro, tomando las suaves hebras de sus cabellos, la mira con un deseo que ilumina sus ojos oscuros.
-Ania, te amo-afirma sobre sus labios.- Quiero que vivamos juntos. ¿Te casarás conmigo?
Ella emocionada, asomando lágrimas a sus ojos, afirma suavemente y una voz ronca y entrecortada le contesta.
-Sí, te amo - asiente ella.- Tanto que duele.
-Amor, prométeme que pase lo que pase, siempre contarás conmigo.
-Siempre.
El reflejo en el espejo de un hombre y una mujer, la luna plateada, único testigo del amor apasionado entre dos almas que entre suspiros de deseo y pasión, se prometen a sí mismos ser felices por toda la eternidad.

viernes, 15 de julio de 2016

Si decido entrar 4



Ania ingresa al bar donde ha citado a Jade y a Gabriel. Llega unos minutos antes para preparar todo y desenmascarar a la traidora.
Elige una mesa en un lugar dividido por bellos macetones con tupido follaje, las paredes pintadas en suave amarillo y los sillones de rafia tapizados en colores tierra.
Su iphone suena, es Carlos.
-Gabriel está saliendo de la oficina, llegamos en quince minutos.
-¿Cómo está?
-Del peor humor, totalmente desagradable.
-Mmm, ya lo calmará que escuche a Jade decir la verdad.
-Jajaja... amiga, lo que te espera-responde 
Carlos mesándose los cabellos.
-Corto, ya está aquí Jade.
-¿Qué quieres de mí, ahora?- despectiva afirma Jade moviendo sus largos cabellos, su rostro transfigurado de maldad.
-Habla con Gabriel y dile la verdad,  lo que realmente sucedió-dice suavemente Ania, su rostro envuelto en la tristeza.
-Jamás dejaré libre a Gabriel-sisea Jade, sus ojos relucen de desprecio.
-Voy a contarle la verdad-responde Ania-. Su rostro esconde las emociones que siente.
-Solo existe una-susurra Jade. Te advierto que no te creerá.
-Eso no es cierto-dice Ania.
-Ja... idiota muchachita. Fue tan fácil separarlos.
-Eres una arpía de la peor calaña ¡sinverguenza!-resalta Ania.
-Sí, truqué la foto que les saque a Carlos y a ti-afirma ponzoñosa Jade-. Luego, se la envié a Gabriel.
Gabriel escucha a pocos pasos detrás de Jade. La confesión de la zorra ha demudado su rostro. 
Tomándola del hombro la levanta y la enfrenta.
-¡Perra infame! Eres una cualquiera-la voz fría y ruda de Gabriel llega en latigazos a Jade.
-Espera... Nooo... Dejame...
-Nada, vete, desaparece de mi vida-agotado Gabriel llama a un camarero.
-Acompáñela a la puerta, la señorita se retira y desde este momento tiene prohibido el ingreso al bar.
Gabriel es el dueño del lugar y sus ordenes son cumplidas al pie de la letra.
El se vuelve, dirigiéndose a Ania.
-Tú y yo hablaremos ya-ordena Gabriel.
Toma suavemente de la cintura a Ania y la abraza a su cuerpo caminando a su lado. (continuará)


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