sábado, 23 de julio de 2016

Si decido entrar - Final

Gabriel sale del pasillo y se dirige a su oficina, la  lleva
abrazada a su costado a Ania. Su suave aliento le respira en el cuello, cuales remolinos de estremecimientos de pasión sacuden a sus músculos. Sus pectorales se hinchan de deseo produciendo una súbita erección, la cual aplaca contra el suave vientre de Ania. Mientras ella se acomoda encajando perfectamente a su cuerpo. 

Cierra con el pie la puerta y dando vuelta el curvilíneo y esbelto cuerpo de la mujer que ama; acerca sus labios a la tentadora boca de ella. Recorre mordisqueando y sorbiendo de esa dulzura que sabe a vainilla y frutos rojos. Recorre sin olvidarse nada, con su lengua penetra cada rincón; sin olvidarse de ninguno. Con un suspiro, tomando las suaves hebras de sus cabellos, la mira con un deseo que ilumina sus ojos oscuros.
-Ania, te amo-afirma sobre sus labios.- Quiero que vivamos juntos. ¿Te casarás conmigo?
Ella emocionada, asomando lágrimas a sus ojos, afirma suavemente y una voz ronca y entrecortada le contesta.
-Sí, te amo - asiente ella.- Tanto que duele.
-Amor, prométeme que pase lo que pase, siempre contarás conmigo.
-Siempre.
El reflejo en el espejo de un hombre y una mujer, la luna plateada, único testigo del amor apasionado entre dos almas que entre suspiros de deseo y pasión, se prometen a sí mismos ser felices por toda la eternidad.