miércoles, 20 de enero de 2016

Secretos de hechicera - Capítulo1

Aquí, develando secretitos. Acción!!!

Sus cabellos color miel tapan su bello rostro. Con sus manos despeja su cara, mira a través de los enormes cristales de su oficina que tienen como vista Puerto Madero - en Buenos Aires.  
A su mente vuelven esos recuerdos... maldito hombre. Dardos de deseos la atraviesan, su piel se sonroja, siente que su ropa interior se humedece con su almizcle de mujer. 
Sus piernas torneadas se deslizan del sillón imponente de cuero negro, las destacan unos tacones rojos Jimmy Choo de doce centímetros. Se acomoda el vestido beige tubo y se sitúa en los amplios ventanales. Su mente vuelve allí... 
Su boca succiona, saborea esos labios sensuales. El ardiente deseo la moviliza a moldear los músculos del torso de él, mientras Ísmael acaricia sus senos turgentes que caben en sus manos, los pezones envueltos en círculos concéntricos que acelera el placer de su cuerpo. 
¡Zas! De golpe la apartan de la forma más cruel  de esos brazos que la han llevado a la cima del placer.
Levanta sus ojos verdes y éstos no pueden creer lo que ven: Bastían.
Su rostro deformado por la ira, sus ojos azules trasuntan odio hacia Ismael. Le sacude a él un derechazo, apenas lo mueve del lugar, él trata de contenerlo, pero el rubio lo rechaza a trompadas. Ismael de un gesto llama a un gorila impresionante que se hace cargo de Bastían y de la situación. Lo alejan hacia una pared con los brazos sujetos hacia atrás.
Ismael se acerca a Sami y en un susurro rabioso le dice: 
---Hay una sola palabra para mujeres como vos... zorra.
Sus palabras hirientes llegan al corazón de ella. Su rostro demudado y sus piernas temblorosas, a punto de caer al piso. Celine la abraza.
---Shh... tranquila --- asevera y la gira dirigiéndola a uno de los baños del bar. 
Bastían la acompaña a su departamento y la acuesta en la cama, él se acomoda alrededor de ella en un fuerte abrazo para calmar sus miedos. Él la ama con locura y nadie se la robará.
Ella, tras sus ojos cerrados revive su pesadilla; aquella que sin Bastían, hoy ella no existiría. (continúara)