jueves, 2 de junio de 2016

Si decido entrar

Un mensaje, es él... cuánto he ansiado que se acordará de mí. ¡Shhhhh! Lo sé, no puedo quejarme. Tú que me miras desde el espejo lo sabes... el error.
Suena el timbre, no contesto... su llave en la cerradura... ¡click! Está aquí. Su perfume fresco llega a mi, se sitúa detrás y con su mano en mi nuca, dice: - Cuéntame, princesa.